miércoles, 26 de diciembre de 2007

Niño secuestrado hace siete meses fue rescatado este martes en Neiva porl Gaula de la Policía

EL TIEMPO

La familia Arroyo, que se dedica a la agricultura en una vereda de Ataco (Tolima), recibió ayer en Ibagué al niño de 9 años, que estaba en poder del frente 21 de las Farc. El pequeño había sido plagiado el 21 de mayo.Había sido plagiado el 21 de mayo, en la finca 'La Tribuna', en la vereda del mismo nombre, en el municipio de Ataco (sur de Tolima).

El pasado 18 de agosto, la familia Arroyo recibió una llamada que le destrozó la vida.

Era el niño de la casa, de 9 años. Con voz temblorosa por el miedo y con ganas de llorar, les dijo a sus papás que estaba vivo y agregó -como si estuviera recitando un libreto- que si lo querían ver de nuevo debían pagar un millonario rescate.

No fue necesario. Este martes, como el mejor regalo de Navidad, se reencontró con ellos, a los que no veía desde el día de su secuestro.

"La noche del 24 me acosté temprano, con el presentimiento de que antes de que se terminara el año iba a poder ver a mi hijo. Le pedí eso a mi Dios y me lo concedió. Me parece un milagro poder abrazarlo y verlo con vida. Creía que jamás lo volvería a hacer", dice Orlando Arroyo, el papá.

Se lo llevaron de noche

A las 10:30 de la noche del 21 de mayo, cuando los Arroyo compartían en su finca, irrumpieron varios hombres que se identificaron como miembros del frente 21 de las Farc.

Pidieron agua y después posada. Pero el objetivo era llevarse a algún miembro de esta familia, que se dedica a la agricultura.

El jefe del grupo, que se identificó con el alias de 'Vicente', le pidió a Orlando que hablara con él en las pesebreras. El temor se apoderó de la familia. Por eso todos, desde el más pequeño hasta el mayor, salieron detrás de 'Vicente' y Orlando.

En las pesebreras el guerrillero le exigió al padre de familia 100 millones de pesos "para la causa". Este respondió que no tenía el dinero que le pedían.

'Vicente' decidió entonces que no se iba a llevar a Orlando, sino al más pequeño de los Arroyo, que salió esa noche de La Tribuna con los delincuentes.

Las autoridades de la región conocieron el caso e iniciaron una intensa búsqueda para encontrar al niño.

También comenzaron las llamadas de los secuestradores a la familia para pedir un rescate.

"Solo soy un campesino que a duras penas tengo para comer. Los guerrilleros me llamaban y me decían que si no les daba la plata mataban a mi hijo. Ellos nunca entendieron que soy pobre", comenta Orlando.

Después de meses de pesquisas, las autoridades allanaron ayer una casa del barrio La Cristalina, en Neiva. Allí encontraron al niño.

En la operación no hubo intercambios de disparos y se logró la captura de dos guerrilleros que tenían la labor de custodiar al menor, según la Policía.

Autoridades de la región agregaron que el niño "está muy delgado y muy afectado y confundido. No ha hecho sino llorar".

Carlos contó algo de sus duros días en cautiverio.

"Me tenían todo el día encerrado. No me dejaban ver televisión ni oír radio -contó el menor-. A cada rato me ponían a caminar por el monte. La comida era muy mala y solo me daban una al día. Me insultaban y me decían que como mi papá no quería pagar me iban a matar".

Para los próximos días se esperan nuevas capturas en relación con este caso.

Se llevaron a 2.567 en 12 años

Este año han sido secuestrados 60 niños en el país. Aunque el número ha decrecido durante los últimos tres años, este delito sigue siendo muy preocupante.

El año pasado los casos sumaron 89 y en el 2005 el número de secuestros de menores ascendió a 101, según datos de la Fundación País Libre.

Entre 1996 y el 2007 han plagiado a 2.567 niños.

Este año se han conocido varias historias de liberaciones de menores que habían estado en poder de las Farc o de la delincuencia común.

La más reciente ocurrió el pasado 5 de diciembre en Cúcuta, donde se supo que una miliciana de las Farc, de 22 años, desertó de las filas guerrilleras en Arauca con un niño de 4 años, que había sido secuestrado seis meses antes en Norte de Santander.

Cómo manejar el regreso del cautiverio

La Fundación País Libre dio a conocer esta semana algunas pautas para las familias que reciben a personas que han estado secuestradas:
Es común que durante la primera etapa después de la liberación la persona pase con facilidad de la alegría al llanto o de la euforia a la tristeza.
Algunas personas prefieren aislarse. Otras quieren contar una y otra vez su experiencia o buscar constantemente compañía. En ambos casos es necesario el acompañamiento psicológico.
Las palabras clave son prudencia, sensatez, respeto y sensibilidad.
Se debe evitar hacerles preguntas que tengan doble sentido, sugerirles las respuestas e intentar obtener sus posiciones sobre la actualidad política.